Mi bebé no camina: ¿es normal o debo preocuparme?
Es una de las búsquedas más habituales de los padres durante el segundo año de vida: “mi bebé no camina y otros de su edad sí”.
La comparación genera inquietud, dudas y muchas veces miedo a que exista un problema.
La realidad, según la evidencia científica en desarrollo motor infantil, es que la adquisición de la marcha presenta un rango amplio de meses.
¿A qué edad empiezan a caminar los bebés?
La mayoría de los bebés comienza a caminar de forma independiente entre los 12 y 15 meses, pero se considera «normal» que lo hagan en un rango que va aproximadamente de los 9 a los 18 meses.
Caminar más tarde no implica necesariamente un retraso ni un problema neurológico.
Antes de caminar, el bebé necesita haber desarrollado otras habilidades muy importantes:
- Control postural del tronco, sentarse sin apoyos
- Ponerse de pie con apoyo
- Pasos laterales y desplazarse entre «islas»
- Desplazamiento en el suelo mediante gateo o arrastre.
Cada bebé sigue su propio ritmo dentro del desarrollo motor.
¿Cuándo conviene valorar que mi bebé no camina?
Aunque el rango de tiempo es amplio, hay situaciones en las que sí es recomendable consultar con un fisio de bebés para valorar el desarrollo motor:
- No intenta ponerse de pie a los 12 meses
- No camina de forma independiente cerca de los 18 meses
- Se mueve poco o evita cargar peso en las piernas
- Aparecen asimetrías claras (usa más un lado del cuerpo)
- Hay rigidez, mucha inestabilidad o caídas constantes
- Existen antecedentes como prematuridad, displasia de cadera o hipotonía
En estos casos, una valoración temprana permite detectar si el desarrollo sigue un curso normalizado o si necesita acompañamiento.
¿Qué puede aportar la fisioterapia para bebés en estos casos?
La fisioterapia para bebés no “enseña a caminar”, sino que trabaja las bases del movimiento: equilibrio, control postural, fuerza y calidad de movimientos.
Un fisio bebés evalúa cómo se mueve el bebé en el suelo, cómo se pone de pie, cómo transfiere el peso y si existen compensaciones que puedan estar dificultando la marcha. A partir de ahí, se proponen pautas de estimulación temprana integradas en el juego y las rutinas diarias.
¿Y si simplemente necesita más tiempo?
En muchos casos, tras la valoración se confirma que el bebé está dentro de la normalidad y solo necesita tiempo y oportunidades de movimiento. Esto, lejos de ser una pérdida, suele aportar mucha tranquilidad a las familias, porque podemos modificar el entorno de juego de manera que estimule la marcha y así crear esas preciadas oportunidades de movimiento, que hacen que el bebé camine antes.
Si tienes dudas más generales sobre cuándo llevar al bebé al fisio y en qué situaciones es recomendable valorar su desarrollo motor, puedes ampliar la información aquí:
👉 ¿Cuándo llevar al bebé al fisio?Fisioterapia para bebés basada en evidencia
