
Si vuestro bebé o vuestro hijo tiene la nariz congestionada, un lavado nasal puede ayudarle a respirar, dormir y alimentarse con más comodidad.
En pocas palabras: utilizad suero fisiológico, colocad al bebé de lado —o al niño sentado con la cabeza ligeramente hacia delante—, aplicad el suero por la fosa que queda arriba y dejad que salga sin forzar. Repetid solo si sigue necesitando despejar la nariz.
Cuándo puede ayudar
Puede ser útil cuando el moco dificulta respirar por la nariz, dormir o hacer las tomas. También ayuda a ablandar secreciones secas.
Antes de dormir
Para descansar con más comodidad
Hacedlo con tiempo, cuando esté tranquilo, y no justo después de una toma.
Antes de comer
Si la congestión dificulta la toma
Despejar la nariz antes puede facilitar la succión y las pausas para respirar.
Cuando lo necesite
Sin horarios rígidos
No hace falta hacerlo por rutina si respira con comodidad y está tranquilo.
Qué necesitáis
- Suero fisiológico estéril, preferiblemente en monodosis.
- Una jeringa sin aguja, una ampolla o el dispositivo recomendado por vuestro profesional sanitario.
- Una gasa o una toalla pequeña.
- Las manos limpias.
El suero a temperatura ambiente suele resultar más agradable. Utilizad un dispositivo para cada niño y mantenedlo limpio.
Agua segura: si preparáis una solución salina porque así os lo ha indicado un profesional, emplead únicamente agua destilada, estéril o previamente hervida y enfriada. Nunca uséis agua directamente del grifo.
Paso a paso
Cómo hacer el lavado nasal
Paso 1
Preparad el material
Lavaos las manos y dejad el suero y la gasa al alcance antes de colocar al niño.
Paso 2
Buscad una postura estable
Si es un bebé, tumbadlo de lado con la cabeza estable. Si ya se mantiene sentado, inclinad su cabeza ligeramente hacia delante.
Paso 3
Aplicad el suero en la fosa superior
Acercad el dispositivo a la entrada de la fosa que queda arriba, sin introducirlo profundamente.
Paso 4
Dejad que entre con suavidad
No hace falta una presión brusca. El líquido y el moco pueden salir por la otra fosa, por la misma o llegar a la boca.
Paso 5
Haced una pausa
Limpiad lo que salga y dadle unos segundos para tragar, toser o recuperarse.
Paso 6
Repetid solo si hace falta
Girad al bebé hacia el otro lado o recolocad al niño y repetid si continúa congestionado.
Si se pone muy nervioso, se resiste con fuerza o no podéis mantener una posición segura, parad, tranquilizadlo y volved a intentarlo más tarde.
¿Hace falta utilizar un aspirador nasal?
No siempre. El lavado con suero suele ser suficiente. Reservad el aspirador para ocasiones concretas en las que quede bastante moco visible y el niño no pueda expulsarlo.
Utilizadlo con suavidad, sin introducirlo profundamente y sin repetir la aspiración de forma continua. Un uso frecuente o brusco puede irritar y resecar la nariz.
Errores que conviene evitar
- Utilizar agua del grifo para preparar una solución nasal.
- Inclinar la cabeza hacia atrás.
- Introducir demasiado la punta del dispositivo.
- Aplicar el suero con una presión excesiva.
- Aspirar repetidamente aunque no haya moco visible.
- Compartir dispositivos entre hermanos.
- Reutilizar envases o soluciones que puedan haberse contaminado.
- Insistir cuando no podéis sujetar al niño con seguridad.
Cuándo hay que consultar
Un lavado nasal puede aliviar la congestión de la nariz, pero no sustituye una valoración médica cuando hay signos de dificultad respiratoria.
- Respira muy deprisa o con esfuerzo.
- Marca las costillas o mueve mucho el abdomen al respirar.
- Presenta pausas respiratorias.
- Los labios o la cara se ven azulados o grisáceos.
- No puede mantener las tomas o bebe mucho menos de lo habitual.
- Está muy decaído, cuesta despertarlo o responde peor de lo normal.
Atención urgente: si la dificultad para respirar es intensa, aparecen pausas o cambia el color de la piel, llamad al 112.
Preguntas frecuentes
¿Cuántos lavados nasales se pueden hacer al día?
No existe una frecuencia fija para todos los niños. Hacedlos cuando el moco dificulte respirar, dormir o alimentarse. Si necesita lavados continuamente o la congestión no mejora, consultad con pediatría.
¿Cuánto suero hay que utilizar?
No hay una cantidad única para todas las edades. Importan más una buena colocación y una aplicación suave que utilizar mucho suero. Vuestro pediatra o fisioterapeuta puede enseñaros la cantidad y el dispositivo adecuados.
¿Qué ocurre si traga un poco de suero?
Puede suceder y, en pequeñas cantidades, normalmente no supone un problema. Incorporadlo, dejad que trague o expulse el líquido y esperad antes de continuar. Parad si aparece tos persistente, dificultad para respirar o un malestar importante.
¿Debemos aspirar después de cada lavado?
No. Aspirad solo si queda bastante moco visible que no puede eliminar. La aspiración frecuente o brusca puede irritar y resecar la nariz.
